Tengo muchas taras. Éstas son sólo algunas de ellas:
Ah. No he dicho nada de la Semana Santa, pero bueno... Ya sabéis que siempre he sido muy devoto de estas fechas porque me gusta mucho la playa.
lunes, 18 de abril de 2011
miércoles, 13 de abril de 2011
Isabel
Conocí a Isabel por casualidad. Un amigo me había recomendado a un par de actrices de edad avanzada para protagonizar "Llama ya". A una de ellas, fervientemente, pues según él iba a dar el perfil a la perfección. Y a la otra, con bastante menos entusiasmo. Luego, tras rastrear a las dos por Internet y ver sus rostros, sus trabajos, supe al instante que el primer nombre no me interesaba en absoluto. La actriz perfecta era la otra... Una tal Isabel Osca.
La llamé a los pocos días. Su respuesta fue rotunda. Me dijo que no.
Isabel tenía un problema respiratorio importante. Tenía que cargar con una bombona de oxígeno a todas horas. Estaba recién operada y muy débil. No quería hacerlo. No podía. Yo estaba en Barcelona, así que le rogué que me dejara visitarla en su casa de Gines, un pueblo cercano a Sevilla, y allí tomar un café, conocernos, ver qué pasaba... Y aceptó.
Al llegar, me abrió Judit, su hija. Nos sentamos en el salón los cuatro: Isabel, Judit, yo y la bombona de oxígeno que salvaba su vida cada media hora. Y hablamos de la historia, vimos juntos "Cinco contra uno". Nos caímos bien. Y al acabar, me dijo que sí.
Días después, me llegó un correo de una conocida agencia de representación de actores. Me contaban que Chus Lampreave (a la que yo llevaba tanteando cierto tiempo para el mismo papel) estaba interesada y quería conocer el resto del reparto. Les di las gracias y les comenté que no hacía falta. Había encontrado a la mejor actriz posible para el corto.
Y llegaron los ensayos. Y el rodaje. Y una única indicación que Isabel supo llevar a la extrema perfeccion: "No pongas gestos de mirar a la tele. Sólo mírala". Y luego, todo el abanico de expresiones, detalles y regalos que hizo a la cámara. Sin una queja. Ni una.

Isabel no tenía apenas texto. Poco más de una palabra: "Manzana". Pero llevaba el peso de la historia con cada uno de sus movimientos y sus miradas. Ese día, la protagonista era ella.
Y llegó el notodo. Y con él, las más de 30.000 visitas en youtube, las nosecuántas nominaciones... Y, como colofón, el Premio a la Mejor Interpretación para Isabel... El primer (y único) premio de su vida.
Subió a recogerlo Judit. Isabel ya estaba demasiado débil para viajar a Madrid -a pesar de que, me consta, lo deseaba- pero estuvo en el Teatro Alcázar con un vídeo que se proyectó en la gala y donde daba las gracias:
Isabel murió el pasado domingo a las 7 de la mañana.
Desde entonces, tengo una sensación extraña.
Como si, de alguna manera, me acompañara.
Regalándome otra interpretación perfecta.
Susurrándome, en una penúltima toma...
"Manzana".
La llamé a los pocos días. Su respuesta fue rotunda. Me dijo que no.
Isabel tenía un problema respiratorio importante. Tenía que cargar con una bombona de oxígeno a todas horas. Estaba recién operada y muy débil. No quería hacerlo. No podía. Yo estaba en Barcelona, así que le rogué que me dejara visitarla en su casa de Gines, un pueblo cercano a Sevilla, y allí tomar un café, conocernos, ver qué pasaba... Y aceptó.
Al llegar, me abrió Judit, su hija. Nos sentamos en el salón los cuatro: Isabel, Judit, yo y la bombona de oxígeno que salvaba su vida cada media hora. Y hablamos de la historia, vimos juntos "Cinco contra uno". Nos caímos bien. Y al acabar, me dijo que sí.
Días después, me llegó un correo de una conocida agencia de representación de actores. Me contaban que Chus Lampreave (a la que yo llevaba tanteando cierto tiempo para el mismo papel) estaba interesada y quería conocer el resto del reparto. Les di las gracias y les comenté que no hacía falta. Había encontrado a la mejor actriz posible para el corto.
Y llegaron los ensayos. Y el rodaje. Y una única indicación que Isabel supo llevar a la extrema perfeccion: "No pongas gestos de mirar a la tele. Sólo mírala". Y luego, todo el abanico de expresiones, detalles y regalos que hizo a la cámara. Sin una queja. Ni una.

Isabel no tenía apenas texto. Poco más de una palabra: "Manzana". Pero llevaba el peso de la historia con cada uno de sus movimientos y sus miradas. Ese día, la protagonista era ella.
Y llegó el notodo. Y con él, las más de 30.000 visitas en youtube, las nosecuántas nominaciones... Y, como colofón, el Premio a la Mejor Interpretación para Isabel... El primer (y único) premio de su vida.
Subió a recogerlo Judit. Isabel ya estaba demasiado débil para viajar a Madrid -a pesar de que, me consta, lo deseaba- pero estuvo en el Teatro Alcázar con un vídeo que se proyectó en la gala y donde daba las gracias:
Isabel murió el pasado domingo a las 7 de la mañana.
Desde entonces, tengo una sensación extraña.
Como si, de alguna manera, me acompañara.
Regalándome otra interpretación perfecta.
Susurrándome, en una penúltima toma...
"Manzana".
jueves, 7 de abril de 2011
Caltelo
Pasó hace unos días. Llamaron al telefonillo, pregunté "¿diga?" y una voz sospechosa respondió: "¡Caltelo!"
Tengo un telefonillo de ésos que tienen cámara, así que no pude evitar la morbosísima necesidad de asomarme para ver quien era. De hecho, es un movimiento que va más que acorde con ese famoso "¿diga?" Pero esta vez no veía a nadie. Sólo una solitaria calle madrileña. La mía, para más señas.
Así que volví a preguntar: "¿Quién?" Y, tras unos segundos de silencio, respondieron: "¡Caltelo!"
Como soy muy cobarde y desconfiado por naturaleza, solicité al "caltelo" que asomara su cara por la pantallita para comprobar así su autenticidad. Claro. No se asomó. Al contrario, se quedó ahí, agazapado bajo los botones que él mismo timbraba. Exhalando como única respuesta un feroz "¡Caltelo, able!"
Algo incómodo por la situación -estaba hablando por el móvil al mismo tiempo con mi amigo B- entendí que alomejor el señor era algo tímido, y temía asomar su rostro a una cámara que según en qué culturas sustrae el alma, así que le pedí al señor que me enseñara, por favor, las cartas que traía... Creo que no me debió entender, porque lo único que obtuve ante mis pupilas fue una calle vacía desde la que se oía un "¡Caltelo, able, caltelo!"
Y la verdad. No le abrí.
Eso sí. Media hora después encontré varios folletos de comida china en mi buzón. El "caltelo" lo había "loglado". Y me parece bien. Es su trabajo. Y si me hubiera dicho la verdad hubiera abierto, "hola, lestaulante chino, dejal plopaganda". Vale, perfecto. Te "ablo". Pero lo otro no. "¿Por qué, hijo de puta?" Se preguntará alguno. Simplemente, no me gusta que me mientan.
Y todo esto para qué, se preguntará algún otro, "¡sí, hijo de puta, todo esto para qué!". Pues para deciros, queridos y queridas, que a partir de hoy-ya, todos los primeros jueves de cada mes estaré actuando en el Bar Marimba (c/ Lavapiés, 11). A eso de las nueve y media o así. Y hala. Ya está dicho.
Ah. Y que es glatis.
Tengo un telefonillo de ésos que tienen cámara, así que no pude evitar la morbosísima necesidad de asomarme para ver quien era. De hecho, es un movimiento que va más que acorde con ese famoso "¿diga?" Pero esta vez no veía a nadie. Sólo una solitaria calle madrileña. La mía, para más señas.
Así que volví a preguntar: "¿Quién?" Y, tras unos segundos de silencio, respondieron: "¡Caltelo!"
Como soy muy cobarde y desconfiado por naturaleza, solicité al "caltelo" que asomara su cara por la pantallita para comprobar así su autenticidad. Claro. No se asomó. Al contrario, se quedó ahí, agazapado bajo los botones que él mismo timbraba. Exhalando como única respuesta un feroz "¡Caltelo, able!"
Algo incómodo por la situación -estaba hablando por el móvil al mismo tiempo con mi amigo B- entendí que alomejor el señor era algo tímido, y temía asomar su rostro a una cámara que según en qué culturas sustrae el alma, así que le pedí al señor que me enseñara, por favor, las cartas que traía... Creo que no me debió entender, porque lo único que obtuve ante mis pupilas fue una calle vacía desde la que se oía un "¡Caltelo, able, caltelo!"
Y la verdad. No le abrí.
Eso sí. Media hora después encontré varios folletos de comida china en mi buzón. El "caltelo" lo había "loglado". Y me parece bien. Es su trabajo. Y si me hubiera dicho la verdad hubiera abierto, "hola, lestaulante chino, dejal plopaganda". Vale, perfecto. Te "ablo". Pero lo otro no. "¿Por qué, hijo de puta?" Se preguntará alguno. Simplemente, no me gusta que me mientan.
Y todo esto para qué, se preguntará algún otro, "¡sí, hijo de puta, todo esto para qué!". Pues para deciros, queridos y queridas, que a partir de hoy-ya, todos los primeros jueves de cada mes estaré actuando en el Bar Marimba (c/ Lavapiés, 11). A eso de las nueve y media o así. Y hala. Ya está dicho.
Ah. Y que es glatis.
martes, 5 de abril de 2011
El sueño de un sueño
Hace poco más de una semana, Nacho Vegas presentaba su nuevo disco, "La Zona Sucia", en la Joy Eslava de Madrid. Y no estaba solo. Teloneaba El Hijo.
Dentro de tres días, El hombre verde del este compartirá cartel de una nueva noche ártica junto a Before the Blue, Coffee & Wine... y El Hijo.
Esto significa que el viernes estaré teloneando al telonero de Nacho Vegas.
Seré muy tonto, pero siento que cumplo el sueño de un sueño.
Dentro de tres días, El hombre verde del este compartirá cartel de una nueva noche ártica junto a Before the Blue, Coffee & Wine... y El Hijo.
Esto significa que el viernes estaré teloneando al telonero de Nacho Vegas.
Seré muy tonto, pero siento que cumplo el sueño de un sueño.
domingo, 6 de marzo de 2011
Domingo
Domingo. Te levantas y hace sol. Te estiras. Nana te ve y te imita, como si aquello fuera la mejor idea de la historia de las ideas. Porque ella, en esta vida de cinco meses, no quiere perderse nada.
Bebes agua. Dices adiós a un principio de resaca. Sabes que estarás bien. Sales a la calle sin lavar, sin peinar, con un pantalón casi destrozado y en chanclas. Compras EL PAÍS, el ritual. "Sin película, por favor". Encuentras dos amigas en una terraza, compartes con ellas los primeros minutos de la mañana. "¿Dónde vais?" "Al Rastro, a comprar geranios". Las dejas un rato con Nana y compras pan, el mejor pan de Madrid, en la mejor panadería de Tirso de Molina. "Ése, el rústico ése". Vuelves a casa, Nana bebe agua y lo organizas todo para el primer mejor momento del día. Es ahora cuando lees el suplemento (siempre, primero, el suplemento) y desayunas con la calma de un domingo que acaba de empezar. Un domingo soleado y perfecto.
Lees esto y te planteas si poner en Facebook "Yo, de mujer, quiero ser Rosa Montero". Radio 3 sigue sonando, decorando la mañana, y sabes que tras verte otro capítulo de "The Big Bang Theory" seguirás escribiendo esa peli que está revolucionando tu vida... Y que luego, cuando te canses, cogerás a Nana, el long board y os iréis surfear juntos las olas que inundan el Retiro.
Es domingo. Domingo en Madrid. Y hace un sol de escándalo.
Bebes agua. Dices adiós a un principio de resaca. Sabes que estarás bien. Sales a la calle sin lavar, sin peinar, con un pantalón casi destrozado y en chanclas. Compras EL PAÍS, el ritual. "Sin película, por favor". Encuentras dos amigas en una terraza, compartes con ellas los primeros minutos de la mañana. "¿Dónde vais?" "Al Rastro, a comprar geranios". Las dejas un rato con Nana y compras pan, el mejor pan de Madrid, en la mejor panadería de Tirso de Molina. "Ése, el rústico ése". Vuelves a casa, Nana bebe agua y lo organizas todo para el primer mejor momento del día. Es ahora cuando lees el suplemento (siempre, primero, el suplemento) y desayunas con la calma de un domingo que acaba de empezar. Un domingo soleado y perfecto.
Lees esto y te planteas si poner en Facebook "Yo, de mujer, quiero ser Rosa Montero". Radio 3 sigue sonando, decorando la mañana, y sabes que tras verte otro capítulo de "The Big Bang Theory" seguirás escribiendo esa peli que está revolucionando tu vida... Y que luego, cuando te canses, cogerás a Nana, el long board y os iréis surfear juntos las olas que inundan el Retiro.
Es domingo. Domingo en Madrid. Y hace un sol de escándalo.
viernes, 4 de marzo de 2011
Mitocondria
Hay días que no apetece actuar. Estás cansado, temes que no venga nadie y, básicamente, te quieres quedar en casa viendo un capítulo de "Band of Brothers", echarte la manta y olvidar.
Ayer era uno de ésos. Y eso que estaba en el Marimba. Es decir, en casa.
Eran las diez y el bar estaba vacío. "Llevamos así varios días, no sabemos qué está pasando", me decían los marimberos. Tal como iba la noche, no iba a tardar mucho en volver a casa, dejarme morder por Nana y recorrer la II Guerra Mundial de la mano de Spielberg.
Y de nuevo, otra vez... Ocurrió.
Llegaron conocidos. Llegaron desconocidos. Y salió uno de esos bolos que te ayudan a recordar que haces esto porque te da la gana, porque te da un subidón de energía... y porque disfrutas.
Dicen que la función principal de las mitocondrias es la de producir energía. Proporcionan el 90 por ciento de la energía que necesita la célula. Ayer necesitaba cuatro raciones de mitocondrias para mantenerme en pie. Menos mal que uno del público se dio cuenta... Y la añadió en la carta.

Gracias, mitocondrias, de parte de todas y cada una de mis células.
Ayer era uno de ésos. Y eso que estaba en el Marimba. Es decir, en casa.
Eran las diez y el bar estaba vacío. "Llevamos así varios días, no sabemos qué está pasando", me decían los marimberos. Tal como iba la noche, no iba a tardar mucho en volver a casa, dejarme morder por Nana y recorrer la II Guerra Mundial de la mano de Spielberg.
Y de nuevo, otra vez... Ocurrió.
Llegaron conocidos. Llegaron desconocidos. Y salió uno de esos bolos que te ayudan a recordar que haces esto porque te da la gana, porque te da un subidón de energía... y porque disfrutas.
Dicen que la función principal de las mitocondrias es la de producir energía. Proporcionan el 90 por ciento de la energía que necesita la célula. Ayer necesitaba cuatro raciones de mitocondrias para mantenerme en pie. Menos mal que uno del público se dio cuenta... Y la añadió en la carta.

Gracias, mitocondrias, de parte de todas y cada una de mis células.
viernes, 25 de febrero de 2011
Microteatro
A Agus, Ángel, Aroa, Cris, Cris, Dani, Lavinia, María, Mayte...
...a Verónica, por ceder su espacio y prestarme un cielo...
...a Miguel y sus secuaces, por casi-casi conseguirlo...
...a la correa de la guitarra, por generar tensión...
...al micrófono, por abandonarme un rato...
...y, cómo no, a los malotes de la clase...
Gracias. Os debo una.
...a Verónica, por ceder su espacio y prestarme un cielo...
...a Miguel y sus secuaces, por casi-casi conseguirlo...
...a la correa de la guitarra, por generar tensión...
...al micrófono, por abandonarme un rato...
...y, cómo no, a los malotes de la clase...
Gracias. Os debo una.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
