viernes, 16 de enero de 2015
Nuevas redes, idénticas estrategias
Queridos, hemos vuelto.
Íbamos a hacerlo por la puerta grande, pero lo hemos hecho por Internet.
A partir de ya, estamos en Twitter, en SoundCloud y en Instagram.
Por ahí nos vemos, nos escuchamos, nos sentimos... Y casi nos olemos.
Gracias por estar.
martes, 3 de diciembre de 2013
2 y 1/2
Hace dos años y medio, aparqué este proyecto para rodar una película.
Ahora que hemos terminado la película, toca salir ahí fuera y celebrarlo.
Os esperamos en Ocho y Medio, el viernes 6. A eso de las 21 horas.
A eso de GRATIS.
jueves, 28 de julio de 2011
Gracias
Ahora sí. Se acabó. Estoy agotado y quiero descansar. No puedo más. Gracias a los que habéis venido, a los que habéis intentado venir, a los que queríais venir y no habéis podido, a los que nunca quisísteis venir pero siempre decíais que vendríais, a los que siempre pensaron que esto no funcionaría, a los que han estado ahí siempre, a todos los que siempre estuvieron y nunca se fueron, a los que han repetido, a David Guapo por empujarme a hacer esto aquel verano de Barcelona y a Clariqué por volverme a empujar, al Mediterráneo, el 37 Grados, al Rincón del Arte Nuevo, al Marimba, sobre todo, al Marimba, La Huelga, la Sala El Cachorro, Microteatro por Dinero, Óscar y sus Noches Árticas, Clamores, el Barbú, el Old Cade Tavern de Las Rozas, la Sala Triángulo, La Tabacalera de Lavapiés, La Escalera de Jacob... Cuando empecé con este espectáculo, nunca pensé que funcionaría así. Y, mucho menos, que acabaría exhausto de contar historias, chistes y canciones. De ver a la gente disfrutar tanto. Ahora me exilio un poco. Ya me toca. Y me exilio feliz. Viene el turno de otras cosas. Otros proyectos. De renovar energías y empezar un nuevo ciclo. De parar para volver. Para escribir otras imágenes. Otras canciones. Y otros cuentos.
Iba a Valdemoro, pero luego varió: "¡Pinto!"
Al llegar, se encontró a Afrodita en una condensación de baño.
Y, como era su cumpleaños, le disparó sus tetas.
Su misil comenzó una rápida escalada...
Hasta que cayó marchita.
Y le dieron con la sartén.
De corazón. Gracias.
viernes, 1 de julio de 2011
7 del 7 por 7
Cuando anuncié El último marimbolo, no mentía. Quería descansar después de todo un año moviendo equipo. Moviendo gente. Levantando un show.
No sabía que dos días después de aquello me iban a liar. Y tampoco que yo me dejaría. Y mucho menos que quedaría encantado.
La Escalera de Jacob ha abierto un nuevo local en La Latina y ha tenido el detalle de invitarme a estar allí todos los jueves de julio a las 22:30 horas. Y si va bien, todos los de agosto. Y si va bien, todos los de septiembre... Y así, hasta el infinito y más allá. En concreto, más allá de la calle Mancebos, que es donde está el local.
Es una oportunidad irrenunciable a la que no podía ni quería decir que no. Sobre todo, cuando me enteré de que el primer jueves de julio era 7. El día 7 de un mes 7. Y que el preció sería de 7 euros (6 en Atrápalo, 7 en taquilla y nuestros corazones). Y eso es una señal. Y bastante barata.
Hay mucha gente que últimamente al verme dice "jo, aún no te he visto, eh, pero tengo ganas..." Pero NO acaban la frase. Yo intento ser positivo y tiendo a pensar que lo que querían incluir en ese hueco vacío, en ese agujero negro de la conversación, es algo más cercano a "pero tengo ganas de ver un bolo tuyo ya, hombre, a ver qué tal está eso que haces" que a "pero tengo ganas de mearte encima, Willy Fog. Venga. Pon la boca así como si fueras a beber".
Y si es así, éste es el momento. Habrá cosas nuevas y el precio incluye una consumición. Y lo de las cosas nuevas igual no es muy importante, vale, pero lo de la consumición gratis une mucho.
Os espero*. Podéis comprar las entradas aquí.
*Amaia Montero, a ti no. No cabes.
No sabía que dos días después de aquello me iban a liar. Y tampoco que yo me dejaría. Y mucho menos que quedaría encantado.
La Escalera de Jacob ha abierto un nuevo local en La Latina y ha tenido el detalle de invitarme a estar allí todos los jueves de julio a las 22:30 horas. Y si va bien, todos los de agosto. Y si va bien, todos los de septiembre... Y así, hasta el infinito y más allá. En concreto, más allá de la calle Mancebos, que es donde está el local.
Es una oportunidad irrenunciable a la que no podía ni quería decir que no. Sobre todo, cuando me enteré de que el primer jueves de julio era 7. El día 7 de un mes 7. Y que el preció sería de 7 euros (6 en Atrápalo, 7 en taquilla y nuestros corazones). Y eso es una señal. Y bastante barata.
Hay mucha gente que últimamente al verme dice "jo, aún no te he visto, eh, pero tengo ganas..." Pero NO acaban la frase. Yo intento ser positivo y tiendo a pensar que lo que querían incluir en ese hueco vacío, en ese agujero negro de la conversación, es algo más cercano a "pero tengo ganas de ver un bolo tuyo ya, hombre, a ver qué tal está eso que haces" que a "pero tengo ganas de mearte encima, Willy Fog. Venga. Pon la boca así como si fueras a beber".
Y si es así, éste es el momento. Habrá cosas nuevas y el precio incluye una consumición. Y lo de las cosas nuevas igual no es muy importante, vale, pero lo de la consumición gratis une mucho.
Os espero*. Podéis comprar las entradas aquí.
*Amaia Montero, a ti no. No cabes.
viernes, 24 de junio de 2011
Antonio Vega
martes, 7 de junio de 2011
La noche de los cristales rotos
"Mamá, quiero ser antidisturbios" no es una idea mía. Es de mis amigas Cuchillo y Tenedor, pero son tan bonicas que me dejaron hacer una canción para un espectáculo que ojalá monten algún día y que es el germen de la historia de María José... Mi primera novia, mi primer amor.
El sábado pasado, en el Marimba, este tema vivió una actualización debido a los desalojos de Barcelona y las protestas del 15-M. Y hela aquí (siempre he querido escribir esto: "hela aquí").
Sobre el último marimbolo, sólo puedo decir una cosa. Mi amiga Kamaku llegó y se le rompió una botella de cristal; a mí, al volver a casa con el equipo, se me rompió un vaso portavelas (de cristal). A mucha gente se le cayeron las copas (de cristal), estrellándose y despedazándose en el cemento. Y sé de algún camarero que también vio cómo se le resbalaba algún vaso (de vidrio, qué locura) hasta caer sin salvación en el duro e inclemente suelo... Por lo demás, estaba lleno, DJ Chi-oh! lo petó con una sesión sin fisuras y despedimos la temporada marimbera a lo grande.
Los judíos rompen un vaso en las bodas. Lo estrellan contra el suelo y comienza el jolgorio... Yo no soy judío. Pero ya lo he cantado aquí: si puedo elegir, me pido Woody Allen. Y tras esta noche de encuentros, regalos y cristales rotos, he vuelto a elegir... Y me he casado con el Marimba.
Pasadlo bien. Me piro de luna de miel. Nos vemos en septiembre.

Gracias.
El sábado pasado, en el Marimba, este tema vivió una actualización debido a los desalojos de Barcelona y las protestas del 15-M. Y hela aquí (siempre he querido escribir esto: "hela aquí").
Sobre el último marimbolo, sólo puedo decir una cosa. Mi amiga Kamaku llegó y se le rompió una botella de cristal; a mí, al volver a casa con el equipo, se me rompió un vaso portavelas (de cristal). A mucha gente se le cayeron las copas (de cristal), estrellándose y despedazándose en el cemento. Y sé de algún camarero que también vio cómo se le resbalaba algún vaso (de vidrio, qué locura) hasta caer sin salvación en el duro e inclemente suelo... Por lo demás, estaba lleno, DJ Chi-oh! lo petó con una sesión sin fisuras y despedimos la temporada marimbera a lo grande.
Los judíos rompen un vaso en las bodas. Lo estrellan contra el suelo y comienza el jolgorio... Yo no soy judío. Pero ya lo he cantado aquí: si puedo elegir, me pido Woody Allen. Y tras esta noche de encuentros, regalos y cristales rotos, he vuelto a elegir... Y me he casado con el Marimba.
Pasadlo bien. Me piro de luna de miel. Nos vemos en septiembre.

Gracias.
jueves, 2 de junio de 2011
Andreu Berto Barcelona
"Esto es Primera División". Fue lo primero que escuché cuando empecé a trabajar de guionista en "Buenafuente". Yo lo intuía, pero tenían que avisarme. El acento me delataba. Soy del Betis.
Está claro. Una frase así no ayuda a un tío que lleva meses en Barcelona y está poco menos que acojonado. Así que, para calmarme, nos disfrazaron a todos de payaso para hacer un gag. Y sí, eso moló... Pero no adivinaba lo que vendría después. A los dos minutos de estar allí, me di cuenta de que estaba rodeado por algunos de los mejores profesionales que iba a conocer en mi vida... En aquella sala de guionistas estaban Tomás, Marcos, Rafel, Julia, Jair, Jordi, Javi, Oriol, Guillem, Roger y uno de los tíos con más talento que he visto nunca, Berto, al que no sabía muy bien cómo saludar y, cuando me fue a dar la mano, no sé todavía por qué, le solté: "¡Tío! ¡Un abrazo!"
Y me lancé sobre él. Así, porque sí.
Y esto será raro en muchos sitios...
Pero creedme... En Barcelona, más.
Pasaron días hasta que me atreví a dirigirle la palabra. Y otros tantos a hacerlo sin tartamudear. ¿Por qué? Porque soy muy tonto, evidentemente, porque si algo califica a estos tíos es la palabra "humilde". Bueno, a Berto dos: "humilde" y "Cardona". El problema lo tenía yo. Se llama miedo.
Miedo a cagarla, miedo a no estar a la altura, miedo a no pasar la prueba... El mismo miedo que luego hace que la cagues, que no estés a la altura y que no pases la prueba. A eso se une el hecho de que yo no estaba preparado para esa Liga. Y cuando, al fin lo estuve, ya era demasiado tarde.
A los pocos meses, salí de "Buenafuente". En el camino quedaron unos meses extraordinarios. Y también duros. A veces las reuniones de guión se hacían casi todo el tiempo en catalán. Lógico. Es su idioma, junto al castellano. Y, por muchos esfuerzos que hacía, no lo pillaba. Recuerdo el momento en que, en medio de una reunión, propuse una idea... Y todos se callaron... Se miraron entre sí... Me miraron en silencio... Y Oriol sentenció: "Igual deberíamos dejar de hablar tanto en catalán". La misma idea se había propuesto y descartado diez minutos antes.
Y lo hicieron. O al menos, lo intentaron... Nadie dijo que habitar en dos idiomas fuera fácil.
Supuso, ante todo, una de las etapas más divertidas de mi carrera como guionista. En el camino, quedaron chistes que sólo se podrán escuchar y contar en aquellas reuniones, doblajes, sketches, canciones, escapadas a la escalera, meriendas y disfraces de oso... Bueno, disfraces de casi todo.
Por primera vez en mucho tiempo, volví a sentir esa sensación de que trabajar era como ir a un parque de atracciones. En este caso, uno que duraba hora y media. Y que se podía ver por la tele.
Y lo pasé bien. Y aprendí más.
"Buenafuente" se despide el próximo 14 de julio. Después de casi siete años de programa. De un gran programa. Seguramente, el mejor programa de entretenimientento de este país. Y siempre podré decir que trabajé allí. Y sí, es un orgullo. Porque vi y aprendí cómo funciona una máquina perfecta, donde todo se cuida al detalle. Y donde todos, desde atrezzo a maquillaje, hacen magia.
Alguno podrá pensar ahora que todo esto es peloteo. No hace falta. ¿Para? Estoy despedido. Son ganas de decirle a esta gente de Sant Just Desvern que está muy bien que paren, que cambien... Que descansen. Pero tranquiliza saber que los cimientos seguirán estando ahí, y que su máquina no se podrá detener nunca, porque la televisión los necesita tanto a ellos como a la electricidad.
Ahora trabajo en otra productora. Con un proyecto ilusionante y en el que llevamos trabajando unos meses. Aún recuerdo lo primero que me dijeron al llegar: "Esto es la Champions League".
Y entonces, me di cuenta...
Por primera vez, no tengo miedo. Ni razones para tenerlo. Tuve la suerte de jugar en el Barça.
Mi primer día en "Buenafuente".Al equipo de BFN. A todos. Hasta a los bolis.
ANEXO:
Poco después de publicar esto, supe que la fecha del fin de "Buenafuente" se adelantaba al 30 de junio. Ese día fue ayer. Una noche en la que BFN se despidió a lo grande, con dos premios ATV al Mejor Programa de Entretenimiento y Mejor Presentador, y con una reflexión final donde Andreu recalcó que el público es más listo de lo que creen las cadenas, alabó el trabajo de un equipo perfecto y señaló que "la comedia es el mejor trabajo del mundo". Bueno, más que eso... Digamos que es "una forma de vida".
miércoles, 1 de junio de 2011
El último marimbolo
sábado, 7 de mayo de 2011
Siempre nos quedará Sheldon Cooper
Me consta que hay cientos de miles de millones de seres deseando acudir a mis conciertos ("¡y otro más!", me grita un vecino). Y como hacer sufrir no forma parte de mi carácter (yo soy más de hurgar en la herida) aquí va un regalo. Es parte de lo que grabó un amigo el bolo pasado, en el Marimba.
Es una canción nueva. Y como es en directo, antes de cantar digo cosas. Y como es en directo, hay aplausos, risas y eso... Pero bah, no hagáis caso. Son enlatadas. En concreto, las sacamos todas de una lata de Guaraná.
Hala. Dicho esto, ahí va:
Bazinga!
Es una canción nueva. Y como es en directo, antes de cantar digo cosas. Y como es en directo, hay aplausos, risas y eso... Pero bah, no hagáis caso. Son enlatadas. En concreto, las sacamos todas de una lata de Guaraná.
Hala. Dicho esto, ahí va:
Bazinga!
jueves, 5 de mayo de 2011
Dostoievsky
lunes, 18 de abril de 2011
Un hombre tarado
Tengo muchas taras. Éstas son sólo algunas de ellas:
Ah. No he dicho nada de la Semana Santa, pero bueno... Ya sabéis que siempre he sido muy devoto de estas fechas porque me gusta mucho la playa.
Ah. No he dicho nada de la Semana Santa, pero bueno... Ya sabéis que siempre he sido muy devoto de estas fechas porque me gusta mucho la playa.
miércoles, 13 de abril de 2011
Isabel
Conocí a Isabel por casualidad. Un amigo me había recomendado a un par de actrices de edad avanzada para protagonizar "Llama ya". A una de ellas, fervientemente, pues según él iba a dar el perfil a la perfección. Y a la otra, con bastante menos entusiasmo. Luego, tras rastrear a las dos por Internet y ver sus rostros, sus trabajos, supe al instante que el primer nombre no me interesaba en absoluto. La actriz perfecta era la otra... Una tal Isabel Osca.
La llamé a los pocos días. Su respuesta fue rotunda. Me dijo que no.
Isabel tenía un problema respiratorio importante. Tenía que cargar con una bombona de oxígeno a todas horas. Estaba recién operada y muy débil. No quería hacerlo. No podía. Yo estaba en Barcelona, así que le rogué que me dejara visitarla en su casa de Gines, un pueblo cercano a Sevilla, y allí tomar un café, conocernos, ver qué pasaba... Y aceptó.
Al llegar, me abrió Judit, su hija. Nos sentamos en el salón los cuatro: Isabel, Judit, yo y la bombona de oxígeno que salvaba su vida cada media hora. Y hablamos de la historia, vimos juntos "Cinco contra uno". Nos caímos bien. Y al acabar, me dijo que sí.
Días después, me llegó un correo de una conocida agencia de representación de actores. Me contaban que Chus Lampreave (a la que yo llevaba tanteando cierto tiempo para el mismo papel) estaba interesada y quería conocer el resto del reparto. Les di las gracias y les comenté que no hacía falta. Había encontrado a la mejor actriz posible para el corto.
Y llegaron los ensayos. Y el rodaje. Y una única indicación que Isabel supo llevar a la extrema perfeccion: "No pongas gestos de mirar a la tele. Sólo mírala". Y luego, todo el abanico de expresiones, detalles y regalos que hizo a la cámara. Sin una queja. Ni una.

Isabel no tenía apenas texto. Poco más de una palabra: "Manzana". Pero llevaba el peso de la historia con cada uno de sus movimientos y sus miradas. Ese día, la protagonista era ella.
Y llegó el notodo. Y con él, las más de 30.000 visitas en youtube, las nosecuántas nominaciones... Y, como colofón, el Premio a la Mejor Interpretación para Isabel... El primer (y único) premio de su vida.
Subió a recogerlo Judit. Isabel ya estaba demasiado débil para viajar a Madrid -a pesar de que, me consta, lo deseaba- pero estuvo en el Teatro Alcázar con un vídeo que se proyectó en la gala y donde daba las gracias:
Isabel murió el pasado domingo a las 7 de la mañana.
Desde entonces, tengo una sensación extraña.
Como si, de alguna manera, me acompañara.
Regalándome otra interpretación perfecta.
Susurrándome, en una penúltima toma...
"Manzana".
La llamé a los pocos días. Su respuesta fue rotunda. Me dijo que no.
Isabel tenía un problema respiratorio importante. Tenía que cargar con una bombona de oxígeno a todas horas. Estaba recién operada y muy débil. No quería hacerlo. No podía. Yo estaba en Barcelona, así que le rogué que me dejara visitarla en su casa de Gines, un pueblo cercano a Sevilla, y allí tomar un café, conocernos, ver qué pasaba... Y aceptó.
Al llegar, me abrió Judit, su hija. Nos sentamos en el salón los cuatro: Isabel, Judit, yo y la bombona de oxígeno que salvaba su vida cada media hora. Y hablamos de la historia, vimos juntos "Cinco contra uno". Nos caímos bien. Y al acabar, me dijo que sí.
Días después, me llegó un correo de una conocida agencia de representación de actores. Me contaban que Chus Lampreave (a la que yo llevaba tanteando cierto tiempo para el mismo papel) estaba interesada y quería conocer el resto del reparto. Les di las gracias y les comenté que no hacía falta. Había encontrado a la mejor actriz posible para el corto.
Y llegaron los ensayos. Y el rodaje. Y una única indicación que Isabel supo llevar a la extrema perfeccion: "No pongas gestos de mirar a la tele. Sólo mírala". Y luego, todo el abanico de expresiones, detalles y regalos que hizo a la cámara. Sin una queja. Ni una.

Isabel no tenía apenas texto. Poco más de una palabra: "Manzana". Pero llevaba el peso de la historia con cada uno de sus movimientos y sus miradas. Ese día, la protagonista era ella.
Y llegó el notodo. Y con él, las más de 30.000 visitas en youtube, las nosecuántas nominaciones... Y, como colofón, el Premio a la Mejor Interpretación para Isabel... El primer (y único) premio de su vida.
Subió a recogerlo Judit. Isabel ya estaba demasiado débil para viajar a Madrid -a pesar de que, me consta, lo deseaba- pero estuvo en el Teatro Alcázar con un vídeo que se proyectó en la gala y donde daba las gracias:
Isabel murió el pasado domingo a las 7 de la mañana.
Desde entonces, tengo una sensación extraña.
Como si, de alguna manera, me acompañara.
Regalándome otra interpretación perfecta.
Susurrándome, en una penúltima toma...
"Manzana".
jueves, 7 de abril de 2011
Caltelo
Pasó hace unos días. Llamaron al telefonillo, pregunté "¿diga?" y una voz sospechosa respondió: "¡Caltelo!"
Tengo un telefonillo de ésos que tienen cámara, así que no pude evitar la morbosísima necesidad de asomarme para ver quien era. De hecho, es un movimiento que va más que acorde con ese famoso "¿diga?" Pero esta vez no veía a nadie. Sólo una solitaria calle madrileña. La mía, para más señas.
Así que volví a preguntar: "¿Quién?" Y, tras unos segundos de silencio, respondieron: "¡Caltelo!"
Como soy muy cobarde y desconfiado por naturaleza, solicité al "caltelo" que asomara su cara por la pantallita para comprobar así su autenticidad. Claro. No se asomó. Al contrario, se quedó ahí, agazapado bajo los botones que él mismo timbraba. Exhalando como única respuesta un feroz "¡Caltelo, able!"
Algo incómodo por la situación -estaba hablando por el móvil al mismo tiempo con mi amigo B- entendí que alomejor el señor era algo tímido, y temía asomar su rostro a una cámara que según en qué culturas sustrae el alma, así que le pedí al señor que me enseñara, por favor, las cartas que traía... Creo que no me debió entender, porque lo único que obtuve ante mis pupilas fue una calle vacía desde la que se oía un "¡Caltelo, able, caltelo!"
Y la verdad. No le abrí.
Eso sí. Media hora después encontré varios folletos de comida china en mi buzón. El "caltelo" lo había "loglado". Y me parece bien. Es su trabajo. Y si me hubiera dicho la verdad hubiera abierto, "hola, lestaulante chino, dejal plopaganda". Vale, perfecto. Te "ablo". Pero lo otro no. "¿Por qué, hijo de puta?" Se preguntará alguno. Simplemente, no me gusta que me mientan.
Y todo esto para qué, se preguntará algún otro, "¡sí, hijo de puta, todo esto para qué!". Pues para deciros, queridos y queridas, que a partir de hoy-ya, todos los primeros jueves de cada mes estaré actuando en el Bar Marimba (c/ Lavapiés, 11). A eso de las nueve y media o así. Y hala. Ya está dicho.
Ah. Y que es glatis.
Tengo un telefonillo de ésos que tienen cámara, así que no pude evitar la morbosísima necesidad de asomarme para ver quien era. De hecho, es un movimiento que va más que acorde con ese famoso "¿diga?" Pero esta vez no veía a nadie. Sólo una solitaria calle madrileña. La mía, para más señas.
Así que volví a preguntar: "¿Quién?" Y, tras unos segundos de silencio, respondieron: "¡Caltelo!"
Como soy muy cobarde y desconfiado por naturaleza, solicité al "caltelo" que asomara su cara por la pantallita para comprobar así su autenticidad. Claro. No se asomó. Al contrario, se quedó ahí, agazapado bajo los botones que él mismo timbraba. Exhalando como única respuesta un feroz "¡Caltelo, able!"
Algo incómodo por la situación -estaba hablando por el móvil al mismo tiempo con mi amigo B- entendí que alomejor el señor era algo tímido, y temía asomar su rostro a una cámara que según en qué culturas sustrae el alma, así que le pedí al señor que me enseñara, por favor, las cartas que traía... Creo que no me debió entender, porque lo único que obtuve ante mis pupilas fue una calle vacía desde la que se oía un "¡Caltelo, able, caltelo!"
Y la verdad. No le abrí.
Eso sí. Media hora después encontré varios folletos de comida china en mi buzón. El "caltelo" lo había "loglado". Y me parece bien. Es su trabajo. Y si me hubiera dicho la verdad hubiera abierto, "hola, lestaulante chino, dejal plopaganda". Vale, perfecto. Te "ablo". Pero lo otro no. "¿Por qué, hijo de puta?" Se preguntará alguno. Simplemente, no me gusta que me mientan.
Y todo esto para qué, se preguntará algún otro, "¡sí, hijo de puta, todo esto para qué!". Pues para deciros, queridos y queridas, que a partir de hoy-ya, todos los primeros jueves de cada mes estaré actuando en el Bar Marimba (c/ Lavapiés, 11). A eso de las nueve y media o así. Y hala. Ya está dicho.
Ah. Y que es glatis.
martes, 5 de abril de 2011
El sueño de un sueño
Hace poco más de una semana, Nacho Vegas presentaba su nuevo disco, "La Zona Sucia", en la Joy Eslava de Madrid. Y no estaba solo. Teloneaba El Hijo.
Dentro de tres días, El hombre verde del este compartirá cartel de una nueva noche ártica junto a Before the Blue, Coffee & Wine... y El Hijo.
Esto significa que el viernes estaré teloneando al telonero de Nacho Vegas.
Seré muy tonto, pero siento que cumplo el sueño de un sueño.
Dentro de tres días, El hombre verde del este compartirá cartel de una nueva noche ártica junto a Before the Blue, Coffee & Wine... y El Hijo.
Esto significa que el viernes estaré teloneando al telonero de Nacho Vegas.
Seré muy tonto, pero siento que cumplo el sueño de un sueño.
domingo, 6 de marzo de 2011
Domingo
Domingo. Te levantas y hace sol. Te estiras. Nana te ve y te imita, como si aquello fuera la mejor idea de la historia de las ideas. Porque ella, en esta vida de cinco meses, no quiere perderse nada.
Bebes agua. Dices adiós a un principio de resaca. Sabes que estarás bien. Sales a la calle sin lavar, sin peinar, con un pantalón casi destrozado y en chanclas. Compras EL PAÍS, el ritual. "Sin película, por favor". Encuentras dos amigas en una terraza, compartes con ellas los primeros minutos de la mañana. "¿Dónde vais?" "Al Rastro, a comprar geranios". Las dejas un rato con Nana y compras pan, el mejor pan de Madrid, en la mejor panadería de Tirso de Molina. "Ése, el rústico ése". Vuelves a casa, Nana bebe agua y lo organizas todo para el primer mejor momento del día. Es ahora cuando lees el suplemento (siempre, primero, el suplemento) y desayunas con la calma de un domingo que acaba de empezar. Un domingo soleado y perfecto.
Lees esto y te planteas si poner en Facebook "Yo, de mujer, quiero ser Rosa Montero". Radio 3 sigue sonando, decorando la mañana, y sabes que tras verte otro capítulo de "The Big Bang Theory" seguirás escribiendo esa peli que está revolucionando tu vida... Y que luego, cuando te canses, cogerás a Nana, el long board y os iréis surfear juntos las olas que inundan el Retiro.
Es domingo. Domingo en Madrid. Y hace un sol de escándalo.
Bebes agua. Dices adiós a un principio de resaca. Sabes que estarás bien. Sales a la calle sin lavar, sin peinar, con un pantalón casi destrozado y en chanclas. Compras EL PAÍS, el ritual. "Sin película, por favor". Encuentras dos amigas en una terraza, compartes con ellas los primeros minutos de la mañana. "¿Dónde vais?" "Al Rastro, a comprar geranios". Las dejas un rato con Nana y compras pan, el mejor pan de Madrid, en la mejor panadería de Tirso de Molina. "Ése, el rústico ése". Vuelves a casa, Nana bebe agua y lo organizas todo para el primer mejor momento del día. Es ahora cuando lees el suplemento (siempre, primero, el suplemento) y desayunas con la calma de un domingo que acaba de empezar. Un domingo soleado y perfecto.
Lees esto y te planteas si poner en Facebook "Yo, de mujer, quiero ser Rosa Montero". Radio 3 sigue sonando, decorando la mañana, y sabes que tras verte otro capítulo de "The Big Bang Theory" seguirás escribiendo esa peli que está revolucionando tu vida... Y que luego, cuando te canses, cogerás a Nana, el long board y os iréis surfear juntos las olas que inundan el Retiro.
Es domingo. Domingo en Madrid. Y hace un sol de escándalo.
viernes, 4 de marzo de 2011
Mitocondria
Hay días que no apetece actuar. Estás cansado, temes que no venga nadie y, básicamente, te quieres quedar en casa viendo un capítulo de "Band of Brothers", echarte la manta y olvidar.
Ayer era uno de ésos. Y eso que estaba en el Marimba. Es decir, en casa.
Eran las diez y el bar estaba vacío. "Llevamos así varios días, no sabemos qué está pasando", me decían los marimberos. Tal como iba la noche, no iba a tardar mucho en volver a casa, dejarme morder por Nana y recorrer la II Guerra Mundial de la mano de Spielberg.
Y de nuevo, otra vez... Ocurrió.
Llegaron conocidos. Llegaron desconocidos. Y salió uno de esos bolos que te ayudan a recordar que haces esto porque te da la gana, porque te da un subidón de energía... y porque disfrutas.
Dicen que la función principal de las mitocondrias es la de producir energía. Proporcionan el 90 por ciento de la energía que necesita la célula. Ayer necesitaba cuatro raciones de mitocondrias para mantenerme en pie. Menos mal que uno del público se dio cuenta... Y la añadió en la carta.

Gracias, mitocondrias, de parte de todas y cada una de mis células.
Ayer era uno de ésos. Y eso que estaba en el Marimba. Es decir, en casa.
Eran las diez y el bar estaba vacío. "Llevamos así varios días, no sabemos qué está pasando", me decían los marimberos. Tal como iba la noche, no iba a tardar mucho en volver a casa, dejarme morder por Nana y recorrer la II Guerra Mundial de la mano de Spielberg.
Y de nuevo, otra vez... Ocurrió.
Llegaron conocidos. Llegaron desconocidos. Y salió uno de esos bolos que te ayudan a recordar que haces esto porque te da la gana, porque te da un subidón de energía... y porque disfrutas.
Dicen que la función principal de las mitocondrias es la de producir energía. Proporcionan el 90 por ciento de la energía que necesita la célula. Ayer necesitaba cuatro raciones de mitocondrias para mantenerme en pie. Menos mal que uno del público se dio cuenta... Y la añadió en la carta.

Gracias, mitocondrias, de parte de todas y cada una de mis células.
viernes, 25 de febrero de 2011
Microteatro
A Agus, Ángel, Aroa, Cris, Cris, Dani, Lavinia, María, Mayte...
...a Verónica, por ceder su espacio y prestarme un cielo...
...a Miguel y sus secuaces, por casi-casi conseguirlo...
...a la correa de la guitarra, por generar tensión...
...al micrófono, por abandonarme un rato...
...y, cómo no, a los malotes de la clase...
Gracias. Os debo una.
...a Verónica, por ceder su espacio y prestarme un cielo...
...a Miguel y sus secuaces, por casi-casi conseguirlo...
...a la correa de la guitarra, por generar tensión...
...al micrófono, por abandonarme un rato...
...y, cómo no, a los malotes de la clase...
Gracias. Os debo una.
lunes, 7 de febrero de 2011
Impares
Una de las mejores experiencias como guionista fue trabajar en Impares.
Además, con algo de suerte, podían liarte para aparecer en alguna cita.
Yo tuve mucha y sólo tuve que hacer lo que mejor se me da: el tonto.
Y bueno... Ya conté aquí por qué me descartaron como atracador.
Pero no nos engañemos... Mejor. Mucho mejor.
Yo siempre he querido ser cantautor.
Lo dicho. Un hit.
Además, con algo de suerte, podían liarte para aparecer en alguna cita.
Yo tuve mucha y sólo tuve que hacer lo que mejor se me da: el tonto.
Y bueno... Ya conté aquí por qué me descartaron como atracador.
Pero no nos engañemos... Mejor. Mucho mejor.
Yo siempre he querido ser cantautor.
Lo dicho. Un hit.
jueves, 3 de febrero de 2011
Marimba
El día empezó genial. Con una llamada de mi madre. Ya sabéis cómo es esto, la típica llamada de madre... "hola hijo, qué tal, ¿tienes leche? ¿tienes aceite? ¿tienes novia?". Un clásico. Y algo que me dejó loco. Algo muy, muy bonito: "Cariño, quiero que sepas que un día como hoy, hace 35 años, me enteré de que estaba embarazada de ti". Precioso, ¿eh? Claro, yo estaba emocionado: "Y qué tal, mamá, ¿cómo fue, qué sentiste, cómo se lo tomó papá, dónde fuisteis a celebrarlo?" Luego no sé qué pasó, pero se cortó. Y claro. Como mi madre no es de dejar las conversaciones a medias, dejé avanzar el día esperando su llamada. Y llegó la noche... Y así, el Marimba.
Y vinieron todos. Sí, sí, todos los que fueron. No faltó nadie que no fuera.
Y salió un bolo precioso. Y otro cuento espectacular.

Gracias, de verdad. Es un regalo contar con esas risas, esas miradas...
Sólo faltó la llamada de mi madre.
Pero yo creo que está al caer.
Y vinieron todos. Sí, sí, todos los que fueron. No faltó nadie que no fuera.
Y salió un bolo precioso. Y otro cuento espectacular.

Gracias, de verdad. Es un regalo contar con esas risas, esas miradas...
Sólo faltó la llamada de mi madre.
Pero yo creo que está al caer.
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