
Y en esas ando. Gracias, LedTrailer.
No llegué a esa conclusión por no ver a nadie sentado, sino por esto:
Tengo tele nueva y ya estoy tonteando con la TDT. El otro día encontré Telecinco 2 que, como buena secuela, incluye algún momento estelar entre horas de basura. De pronto, uno de esos momentos atravesó mis pupilas, saqué el móvil... y empecé a grabar. El resultado es un vídeo que incluye (por casualidad) lo que me ha parecido el mejor momento de la televisión en años.
La solución: minuto 1:40-1:45.
...y perdón por la calidad, el móvil hizo lo que pudo.
Por si no os queda claro: es una tienda que traslada su domicilio habitual. De la esquina donde se encuentra ahora pasa a estar en otro sitio, un poco más a la derecha (de ahí la flecha, que son unos avispados) y que, exactamente, se sitúa en el número 37 de la calle Relator. Parece fácil.
Pero no.
Se ve que los que pusieron este cartel no estaban muy seguros de que se entendiera claramente el mensaje y, sobre todo, de que el letrero se viera desde cualquier punto cardinal, e hicieron esto:
Y por si acaso alguien no terminaba de verlo, o pensando en que nuestro grado de visión sólo alcanza a ver lo que está JUSTO delante de nuestros ojos y no alrededor, llegaron hasta esto:
Teniendo en cuenta que este collage supone un excesivo gasto de papel, tiempo y celofán -que no es un hoolligan del papel celo, sino el celo en sí-, quisiera dar un consejo a estas extraordinarias mentes del márketing:
Amigos creadores de este asco con forma de esquina:
Ya que estábais, si lo que queríais era indicar con claridad donde estaba el nuevo establecimiento -una tienda que, mirando otra vez la la foto anterior y leyendo el letrero naranja de la derecha, intentaba dedicarse a lo contrario de esto, a la "Belleza"- podíais haber puesto un plano. Y listo.
Pero.
Si lo que realmente queríais era llamar la atención y que vuestro mensaje lo viera todo el mundo, sin importar sus dimensiones -de ahí, supongo, que haya carteles arriba, abajo, a los lados (para altos, bajos, seres con visión estroboscópica)- podíais haber ido un poco más lejos y aseguraros de que toda Sevilla iba a enterarse del traslado. Y para eso, había una manera más sencilla y no hacían falta 500 DIN A4. Con uno bien grande, era suficiente.
Y ya puestos, si queríais que no sólo Sevilla, sino cualquier ser vivo de esta y otra galaxia supiera que vuestra maravillosa tienda desconocida para la humanidad se trasladaba, haber hecho esto:
Y listo, cracks.
Si nos fijamos, veremos que hay una señal arrancada (arriba, a la derecha). Que esto ya es raro. Antes se arrancaban las señales para, básicamente, putear. Tú ibas mamado, cogías una señal de "stop" y la ponías en medio de la calle sin pararte a pensar que luego te la ibas a comer tú mismo con tu coche. Pero no sé de qué puede servir una señal sin una base de hierro firme que corte la carretera, a no ser que seas idiota y estés de cumpleaños. Pero no es esto lo que llamó mi atención, sino otra imagen. La de al lado:
Algunos despistados como yo se habrán preguntado: ¡¿pero qué mierdas significa este señor sin ojos?! Pues bien. Esta señal que más tarde he podido descubrir en más solares, significa lo siguiente: "Prohibido el paso a todo el personal ajeno a esta obra". Que tú dices, vale, si leo lo que pone abajo (eso mismo) sí lo pillo. Pero si no me hubiera dado por leerlo, podría haber entendido perfectamente esto: "Prohibido llevar visera, enseñar una mano negra gigante y tener una boca ovalada donde caben dos penes".
Pero bueno, seamos sinceros. Es cierto que leí el texto y que eso ayudó a aclarar algunas dudas. Pero no contento del todo, seguí cavilando hasta llegar a esta conclusión que me convence más:
Amigos, esta señal va más allá de prohibir el paso a simples transeúntes. Esta señal tiene un fin humanitario. Este dibujo podría acabar de una vez por todas con una de las mayores desdichas del pueblo hispanohablante. Detrás de este trazo fino realizado en punta 0.2 se esconde una de las mentes creadoras más solidarias de este siglo... Sí... Se ve que en este solar ocurría algo que desde hace décadas todos sufrimos. En este lugar se mantenía vivo ese chiste rápido, indómito e inmortal que se nos quedó grabado en la infancia y que, aún hoy, no conseguimos quitarnos de encima. Ese chiste que sólo los niños, los bebés, los auténticos seres puros de este mundo, no han llegado a conocer aún. Y antes de que esa tradición siga expandiéndose y arruinando las mentes en las que se sustenta nuestro futuro, hay alguien que ha querido ponerle fin con esto. Y es que todavía existen millones de acres donde si un señor dice "son las cinco", "perdón, las seis y cinco" o "¿una lata pa los cinco?", otro responde "por el culo te la hinco". Y esto, por fin, se va a acabar.
Esta señal dice "Prohibido decir cinco".
Y a tomar por culo el premio.
Ya era hora.
Si os fijáis bien, en letras blancas, abajo, pone: "hasta las 23 horas sólo pueden entrar chicas con Martini gratis". Y luego: "a partir de las 23 pueden entrar los chicos". O sea, que cuando llegan los tíos las niñas se han puesto de Martini hasta las cejas, lo que implica que el primer punto de la fase ligue ("si no sabes qué decir, emborráchala") ya lo hace la fiesta por ti. Y gratis. Pero sigamos:
reflexiones sin pensar y otros motivos